RECUPERACIÓN DE LAS ESENCIALIDADES

 

Performances e instalaciones conforman el principal quehacer de RAMÓN GARRIDO. Sus lenguajes se mueven en la mas amplia diversidad. Desde el expresionismo poético a un ingenuismo mágico pasando por un esquematizado realismo tangencialmente tocado por el informalismo, para llegar finalmente a sus sorprendentes giros en la recuperación de las esencialidades de cuanto le rodea y en las que se apoya su obra creativa.

 

"los materiales con que trabajo -nos dice- son elementos o residuos de los fuegos artificiales, pequeños canutos, abiertos de forma arbitraria, curvados, desgarrados, con distinto color. Longitud...; globos recogidos, cinta roja, ya abatida, ya gastada..."

 

Parece como si agotadas las argucias vanguardísticas que por los tres cuartos del último siglo han venido sucediéndose sin interrupción, al artista sólo le quedan dos alternativas, la de tirar la toalla y acabar con su práctica o bucear en el cosmos de la imaginación con fantasía y libertad. RAMÓN GARRIDO, arquitecto-artista de tierras jienenses, por sus condiciones naturales y por su inquietud investigadora, pertenece a la facción de creativos de arte que cree en la fantasía y la imaginación. Su obra dispone de estas dos cualidades a manos llenas. Cualquier campo es propicio y susceptible de ser transformado por sus facultades innatas. Objetos en desuso, horquillas o puntillas oxidadas, son utilizados y recuperados para su mundo plástico. Su obra se asocia al objeto, el plano al espacio, el pigmento-color a la fibra-color, lo formal y delimitado con lo espontáneo y transformable, en una fiesta lucida y lúdica para el creador y, también, para el participante.

 

GARRIDO es esencialmente eso, una fiesta no convencional de actuar en el arte que trabaja con medios y soportes artísticos desde otro ángulo de visión y otras premisas no tan condicionadas por las artisticidad, gracias a la fantasía del mago-brujo-sacerdote que lleva dentro dotado de una gran imaginación. El tiene una concepción del mundo como un sentimiento hacia las cosas. Ante sus trabajos podría pensarse que lo testimonial no se hace presente, pero lo que sucede es que nos da un testimonio metafórico dirigiendo nuestra atención hacia la posibilidad que el hombre tiene de transformar el mundo hacia la belleza y transformarse el también a través de la mirada. La mirada que sirve tanto para ver literalmente como para ordenar, seleccionar, y clasificar lo presente y lo ausente. Y en esta tarea no hay únicamente un móvil estético, también lo hay humano, al darnos una lección de humildad haciéndonos ver que cosas y materiales que tenían un significado y una utilidad, ahora aparecen desprovistas de estas características y lo que queda principalmente es un hálito de gracia e incluso de ternura que el artista deja en sus elaboraciones.

Dar a las composiciones una mayor dimensión, profundidad y sentido es lo que parece intuirse en la obra de RAMÓN GARRIDO. Y como facultades no le faltan, confiemos que en sus próximas exposiciones nos depare la fortuna de nuevas sorpresas. Con lo cual el artista-arquitecto seguirá confirmándose en su línea de fidelidad a la madurez por la práctica, o lo que es igual, a la experimentación y evolución constantes.



Enrique A. Montenegro Pinzón

Presidente de la Asociación Andaluza de Críticos de Arte (A.A.C.A.)

 
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