Presentación

“TIEMPOS DE CRISIS COLOR AMARILLO


TIEMPOS DE CRISIS COLOR AMARILLO hace reflexionar al espectador, sobre las bases en que la sociedad apoya sus deseos de felicidad. Esta sociedad consumista te empuja de forma desenfrenada a la compra compulsiva utilizando para ello todas las formas de marketing y reclamos publicitarios que están a su alcance.

El ser humano, vacío interiormente de todo sentido trascendente y espiritual, es adoctrinado por los medios de comunicación en la idea de alcanzar la felicidad en el tener. Así el hombre se ve abocado a un deseo continuo de adquirir por encima de sus posibilidades, sintiendo dentro de sí la frustración de no llegar nunca a lo que considera que realmente sacia sus deseos de satisfacción y felicidad.

Esa vaciedad espiritual que la sociedad ha conseguido llevar a las personas, solo consigue en el hombre la frustración de sentirse dentro de una vida sin sentido, al experimentar que el poseer no llena sus ansias vacías de sentirse amado.

Una sociedad que deja al margen a Dios dentro de su historia, que centra su existencia solo en el tener, está condenada a la desesperanza, a la depresión y al sin sentido.

En tiempos de crisis económica como la actual, la presencia por todos los lugares de circulación de carteles amarillos (de ahí el color amarillo del nombre de la obra) con la incitación constante del “Compro Oro máxima tasación”, me llevó a sentir en mi interior el sentimiento de dolor, de pena y desesperación de la persona, que debido a la realidad económica, se ve obligada a coger de su cajón de la mesilla de noche, esa pieza que recibió de herencia de sus generaciones anteriores y que estaba reservada a pasar a las generaciones futuras; esa pieza de oro, que lleva en sí los recuerdo principales de los hechos históricos propios de tu vida, ese objeto casi de culto que tantos sentimientos y valores personales lleva añadidos …… Esa persona, derrotada y abatida por esta sociedad especulativa y consumista, se ve destinada a ver valorada toda esa vida y existencia ahí acumulada al peso de “gramo”. Eso es tiempos de crisis color amarillo, la frustración y el dolor de las clases medias-bajas que tiene que desprenderse de lo poco que tienen y que en ello le va la vida, y del usurpador que del dolor humano saca el negocio.

Toda esta base conceptual y existencial que fundamenta la obra se consolida y materializa en collage que usa de fondo los carteles amarillo, del “Compro Oro” que he sustraído de sus lugares de ubicación, y sobre el que une etiquetas y letreros de ofertas descuentos… y cuantas incitaciones al consumo hacen las grandes superficies.

Como siempre, todo lo que uso son elementos y objetos con los que me encuentro; elementos y objetos que recojo y con los que creo.

Aparte de los cuadros-collage presento cuatro montajes – instalaciones donde en papeleras puertas metálicas y macetas de plantas artificiales se le añaden las etiquetas de ofertas y descuentos y los letreros recogidos de las paredes de Sevilla, donde con distintos formatos, formas colores y tipos de letras todos los oficios, en letreros simples pegados a la pared , para ofrecer sus trabajos .

La sensación y la esperanza que pone el trabajador al ofrecer sus actividades de fontanerías, de arreglo de persianas, de dar clases, de venta de piso……… al colocar los carteles, es retomada por mí y pasan a formar parte de composiciones de formas y colores sobre y alrededor de los elementos de mobiliario urbano y demás objetos cotidianos.


En conclusión, “Tiempos de crisis color amarillo” es una oportunidad de contemplar la realidad cruel de la sociedad consumista y especulativa que lleva al hombre a la frustración de buscar la felicidad en los deseos materialistas que no sacian el corazón del hombre y en la esperanza de poder volver de nuevo la vista al Amor de Dios. Por que el corazón del hombre está hecho para el amor, un corazón que no se siente querido por Dios y que pone sus esperanzas en lo material esta destinado a la desolación, al vacío y a la desesperación cuando siente que lo que se posee no llena en plenitud y un buen día se encuentra con la enfermedad con la vejez y con……. la muerte.


R. Garrido