No cabe duda que esa sencillez, de la que habla en su texto Garrido, ese proyecto de arte
básico y elemental que presentó en la Fundación Fidas, en el Pabellón de Finlandia de la Isla de
la Cartuja de Sevilla, se transforma en un desarrollo profundo, complejo; una expresión básica de
apariencias e intenciones y en una metáfora en el que el autor se convierte en el trovador que
recoge puntualmente todo acontecimiento que incide, de forma hiriente y dolorosa, desde su
mirada al interior de un intelecto, que frente a la lógica de la razón, se mueve por el impulso
continuo e incontrolado de manifestar públicamente y de forma totalmente libre, lejos de tendencias
o esquemas que encasillan o encadenan los ámbitos libres de actuación.
Son obras creadas por el artista desde la ambigüedad de la concepción clara de que nunca se
tiene la posesión de la verdad; que sólo existe una verdad inalcanzable por el hombre, una
verdad única y cierta que es el Amor con que Dios nos ama, a cada uno en nuestra realidad.
Esa verdad es la que busca el artista “¿A dónde va el hombre?” Garrido es consciente que sólo
desde esa verdad se obtiene la libertad.
“La verdad os hará libres”.
Una libertad sin coacción, la búsqueda incansable de encontrar el agua que apaga la sed; una
verdad única.
Libertad, Igualdad Fraternidad... son palabras.
Doce años trabajamos sobre ellas , y ahora nos lo muestra Garrido de forma generosa; nos
transmite de forma libre el desarrollo y la profundidad de ese encuentro casual que tuvo en mi
taller con esas palabras.
Saber que mis palabras han generado una intensidad en la búsqueda de Garrido, muestra lo
básico de esta obra : sentir como la palabra crea y construye cuando es vehículo sencillo de
la expresión libre , no tendenciosa, ni intencionalizadora de generar condicionamientos y subordinación
que sustraiga el ámbito de deseo libre de todo ser.
La palabra como elemento, sencillo, simple y básico de transmisión de la vida, de los sentimientos
del sentido de tu ser, con el respeto profundo a tu otro ser que escucha.
Hablar en libertad con la ambigüedad de no saber si estoy vivo, si existo o si sólo pienso que
puedo llegar a ser. Es ese el campo, donde se desarrolla toda la obra creativa de Garrido; esa
metáfora existencial centrada en el hombre “a la búsqueda del ser desorientado que sufre la
frustración que la sociedad le impone, al crearle proyectos ilusorios encerrados en una espiral
que atrapa, que ahoga, que nos deja sin respiración, en manos de los que creen que por reír su
amargura no existe.”
Garrido, a lo largo de estos doce años se encuentra, dentro de esa búsqueda, con la Palabra,
palabra hecha carne; es el encuentro con Cristo.
La Palabra como Creación tal y como recoge la cita de los Evangelios.
Esta palabra que reconstruye lo que se derrumba, que endereza lo torcido, la Palabra que tiene
poder de dar la vida, de dar la libertad, de acogerse libremente a la cruz por Amor como hizo
Jesús. En esa palabra muestra la verdad de la Libertad de la Igualdad y de la Fraternidad .
El encuentro con Cristo resucitado, palabra hecha vida, vida que tras la muerte resucita; la muerte
no tiene poder, “Vivir de la esperanza de que no fue vana mi existencia, ni mi esfuerzo, que corrí
hacia la meta; meta que llega, muerte que se aproxima día a día, vivir en la esperanza de que la
muerte fue vencida en la victoria.“
La obra que presenta Garrido , muestra de forma poética, el ansia de vida, que tiene el espíritu,
frente a la sociedad de consumo en que estamos inmersos, que nos introduce y nos encierra en
nombre del Mayo Francés en... “ese ansia de ser, de tener y de poder...” que me comenta Garrido..
Ese encuentro con la Cruz de Cristo, ya vacía, lleva al artista e trabajar en una obra basada en
las ofrendas, en el respeto profundo a los sentimientos de la fé popular, de la religiosidad de
pueblo, en esa fé llana, sin sentido teológico ni existencial, “de esas voces que gritan en el desierto,
sin ser consciente ni siquiera si su eco volverá, o su expresión quedará callada y ahogada en
la nada.”
La nada y el vacío, la ofrenda , y los hitos o signos que mantienen la memoria “In Memóriam”,
que es el último proyecto en que trabaja el artista basado en la Incoherencia de lo absurdo,“en
el dolor y el llanto de la gente que sufre en si misma el odio, el rencor, la intolerancia, la injusticia
y la intransigencia.... de una sociedad saciada de ansias inalcanzables., de reflejos y de utopías,
una sociedad que no conoce el Amor, que se olvida de la profundidad en donde habita el
espíritu, las emociones, las sensaciones y los sentimientos.” Una obra que se inicia frente a la
barbarie absurda de los atentados del 11 de Marzo, y que de forma itinerante recorrerá las salas
que posee la Fundación La General por toda Andalucía.
Las obras de Garrido surgen del encuentro casual con la materia, con el objeto; “es sentir el
rechazo, la marginalidad y el olvido”. Cuando Garrido se encuentra con el objeto, con las palabras,
con los hechos, o simplemente con el viento; todo fruto de una observación sensorial que
forma parte del substrato ilógico, no comprensible de la realidad que se haya superficialmente
sobre cada hecho, se establece mediante la incidencia de la mano del artista una simbiosis,
una vinculación no formal ni netamente conceptual donde se recoge la frustración a la que el
hombre es sometido por una sociedad saciada.
“Es el rechazo claro, frontal sin divagación a una sociedad que muestra como real la imagen
reflejada ante el espejo. Imagen con sensación de volúmen que parece impresa y definitiva,(casi
cierta , cercana y abarcable), que define un paisaje que sólo dura el instante en que te mantienes
en su presencia, después solo está la nada y el vacío.”
Descubrir esa mascara de ambigüedad en los argumentos que utilizamos sobre la realidad del
otro, que nos aleja de la igualdad, de la libertad y de la fraternidad, con que Dios nos ha creado.
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