Ramón Garrido Lázaro

Caminar es una tarea bonita y apasionante, es una tarea en la que se van desarrollando etapas y en donde, con cada paso, se consigue no sólo estar más cerca de la meta sino que también nos hace fortalecer nuestras piernas y permitirnos así alcanzar logros más difíciles e importantes. Pero como dijo Machado “…. Caminante no hay camino se hace camino al andar, y al volver la vista atrás…”

            Este catálogo que el lector tiene ahora en sus manos, trata de eso precisamente, de volver la vista atrás y sentir el camino apasionante que Ramón Garrido, mi padre, ha creado en el Mundo del Arte. Ese camino que comenzó hace más de veinticinco años y que sigue su curso hoy día, ese camino que ha pasado ya por muchas etapas y que continua sin una meta previamente fijada. Surgirá un nuevo punto de encuentro, donde le esperan otros materiales, otra forma de entender la materia, otra forma de observar el mundo que nos rodea, otra forma de ver la vida y de crear ARTE.

            En esta evolución han sido muchos los materiales, las formas, los sentimientos, la experiencia… con los que se ha valido para hacernos sentir parte de la obra. Desde su primera exposición llamada “Casualidad Causalidad” donde se vale de gomas, tubos, casquillos, alambres, recortes de madera….. para transmitir que lo casual tiene su causa; que la posición de una “s” cambia el sentido y la significación de la palabra.

            En “Arte Básico- Elemental”, “Espacios con cosas” y “Crucificado” , continúa su caminar con la materia. Aquí se ve un claro predominio en el uso de clavos y objetos metálicos, y aparece en ese último proyecto artístico un color azul vivo, ese azul añil que él recuerda de su niñez cuando se añadía a la cal viva que se usaba para pintar las fachadas de las casas del barrio S. Pedro. Esas calles perpendiculares donde corrió y jugó, de pequeño, sin apenas coches.

            Ya en “Ofrendas”, continuación de “Crucificado” muestra su lenguaje mas espiritual, dando un giro a la trayectoria y utilizando materiales nuevos, todos ellos vinculados a la piedad popular , muy distintos a los utilizados hasta entonces. Aparecen velas, plásticos, bolsas, incluso manzanas de las que brotan tallos secos de claveles. Se establece el contraste entre la vida y la muerte, entre el agua viva y las coronas de flores que se ofrecen a los difuntos.

            El color en todo su esplendor llegó con su proyecto artístico “Expresión del instante”. El encuentro con los globos, fuegos artificiales… Fotografías en la pared, un reloj de colores, flotadores con clavos y un montaje-instalación, con cartuchos de escopeta ya utilizados. Es su encuentro con la fugacidad de la sensación de placer humano. Como indicaba mi padre“ esta obra se centra en la brevedad del instante, en lo simple, sencillo y efímero que es el gozo… y también el dolor; del momento en que se transforma uno en otro” .

            “Soplo de viento”, es un proyecto de aproximación territorial de la obra a la población del mundo rural . Es llevar el arte actual a la Comarca del Condado como unidad territorial. Comenzó en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en Sevilla, y a partir de ahí, la obra inicia su recorrido itinerante por los pueblos del Condado, haciendo la obra y el arte más cercana a la población, de forma que ésta participa en la propia creación de “Soplo de Viento” en cada uno de los municipios.

            Otra obra itinerante fue “Recuperación y materia”, pero esta vez no se quedó sólo en la provincia, sino que llego a toda Andalucía. “La obra muestra con la simplicidad y sencillez de mis diferentes desarrollos, la esperanza de hacer alcanzable lo imposible”, así describía mi padre, su propia obra. Una obra que denuncia la vaciedad del consumismo y la nada a la que conduce la esclavitud que genera esta sociedad competitiva. En los diferentes montajes-instalaciones se podían observar materiales tan distintos como bolsas de rebajas, ropa, distintos plásticos de varios colores, fotografías, perchas, cinta de policía…

            “Veo – no Veo, Yo soy María”, es la respuesta a la frialdad y mercantilismo en que se convirtió la tragedia de la desaparición de Madeleine en Portugal. Es un proyecto artístico , crítico con el uso que se le daba al tema, de cómo los medios de comunicación lo utilizaban para llenar hojas de periódico y cubrir informativos y programas de una manera fría, sin sentir la desesperación y el dolor de Madeleine y de la familia.

            En el Museo Arqueológico de Úbeda, con “Arqueología de objetos (cosas del artista)”, viví la performance que hizo Nati Villar que recorría la totalidad de los espacios del museo, donde estaban colocadas las obras. En este trabajo artístico se fundieron en el mismo espacio, en una misma vitrina, las obras de mi padre con restos del neolítico, de la época romana….. Comprendí que arte y cultura siempre están bien junto al arte y la cultura sin importar el tiempo ni el espacio.

            En “Colores y Palabras” veíamos el transcurso de un año en seis escenas : las Rebajas, San Valentín, Semana Santa, Feria, Vacaciones de Verano y Navidad. Cada una de ellas estaban representadas por un cuadro, un taburete y una silla. La felicidad del hombre puesta en fechas y en acciones a realizar concretas; deseos desmesurados de felicidad y placer que terminan en frustración y decepción al no llegar ha alcanzar las ansias de deseo en ellas plasmadas.

            En su última exposición (hasta la fecha) llamada, “Tiempos de Crisis Color Amarillo”, celebrada el mes pasado en Córdoba, trabajaba con los letreros amarillos del Compro oro. La fiebre del oro siempre esta presente en la mente del ser humano. Ese ansia de pensar que el dinero da la felicidad, conduce en tiempos de crisis al desprendimiento de lo más preciado, esa joya heredada de familia que con cariño llevas años y generaciones guardando en el cajón de la mesilla y que al precio de gramo, se la queda un mercantilista que nada siente de la historia de lo que adquiere al peso, y que le servirá para su lucro personal, frente a la ausencia existencial que le deja en su interior al que la vendió.

            Todas estos proyectos artísticos que son el camino recorrido por mi padre hasta la fecha, están compuestas de materiales desechados del uso para el que originalmente fueron creados. Todo son materiales despreciados, marginados, y olvidados, como tantos seres humanos son despreciados, marginados y olvidados, por nuestra ansia de ser, de tener y de poder. Ahora por las manos de mi padre toman una nueva identidad sin perder la esencia que las definía, cumpliendo así la afirmación de que la materia ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Es como el resucitar de la materia a la vida eterna. Esa es la visión humanista y existencial de la obra, que tan de cerca llevo viviendo y compartiendo Gracias a tu obra he abierto los ojos al mundo del arte, viendo más allá de lo que las cosas a simple vista nos ofrecen, buscando la belleza de aquello que nos rodea.

 

Ramón Garrido Lázaro