Paco Salamanca

El arte, hoy, es una forma de vida, es símbolo de riqueza, especulación, blanqueo de capital, ostentación, envidia, motivo de robos y puede llegar, incluso, a la muerte.

            Hay un artista “no al uso”, que hace sus obras como forma de expresión, de libertad, de estado de ánimo, de solidaridad, de compromiso. De compromiso con todo, con muchos, con todos muchos, personas y personajes, materias y materiales, naturaleza y medio ambiente, lo divino y lo humano.

            Este es Ramón Garrido, hombre alto, de andares algo desgarbados y de conversación interesante en la que, al igual que su obra, siempre sacas algo que te hace reflexionar. Sus “escenas”, la mayoría, son tridimensionales, con lo que te da la opción de observar desde varios ángulos, distintas perspectivas, con la posibilidad de recreación e imaginación de lo que el autor nos quiere enseñar.

            El misterio de Ramón, está en la mezcla, búsqueda, reciclado de distintos elementos, que hacen interesante su obra. El es el “nudo gordiano” entre la materia y su fin. Mezcla de rigidez y flexibilidad, dureza con fragilidad, unos atraviesan a otros, materiales que descansan, que envuelven, que se rompen, que reflejan, que cuelgan o simplemente, Ramón nos los enseña. Consigue que los materiales tengan otra vida después de su deshecho y le saques otra esencia que no es, para nada, para la que fueron concebidos.

            Lo que, en definitiva, quiero decir, que Ramón es un “tío” que merece la pena y su obra interesante.

 

Paco Salamanca

Empresario