María Sánchez Fernández

El arquitecto no es solamente un artista plástico que construye bellos entornos, sino alguien que lleva consigo el alma siempre creadora del que ve en cualquier soplo de vida, o en cualquier soplo de muerte un motivo para crear belleza transmitiendo su carácter.

            Hablar de Ramón Garrido es hablar de fantasía, imaginación, surrealismo. Él con su inquietud, siempre en movimiento, es capaz de convertir algo trivial, cotidiano, en algo sumamente poético.

            No hace mucho tiempo pude admirar una de sus exposiciones en el Museo Arqueológico de Úbeda y me quedé admirada de su forma mágica, pero arrolladora, de hacer una transmutación de un material casi inservible a la grandeza inmaterial de los cuatro elementos. Ahí está el alma del auténtico artista; viva, inquieta, que sin proponérselo hace vibrar al receptor.

            Mi admiración total al arquitecto ubetense Ramón Garrido.

 

 

María Sánchez Fernández

Poeta y escritora