María Del Mar Capel     

Conocí la obra de Ramón Garrido en un estado entre la preocupación y el asombro. Fue en la exposición realizada en el Museo Arqueológico y, una vez superada la ansiedad por la integridad del edificio y la colección, por ver el patio lleno de agua, por colocar sus obras junto a las piezas del museo, llegó el asombro, por el contraste de las creaciones de este artista con los restos arqueológicos, pues curiosamente presentaban una gran similitud: la de los objetos encontrados, un día utilizados y recuperados para ser expuestos y contemplados.

            Los objetos que conviven con nosotros y que un día dejan de ser tales compañeros, por el trabajo de Ramón Garrido, se convierten en elementos artísticos que reclaman nuestra atención, mirándonos desde un punto de vista superior, volviéndose las tornas de nuestro vistazo por encima del hombro que apenas conseguían antes. En su obra se une la tristeza de los objetos abandonados, con la sensación de calidez de haber sido usados por familias reales.

            Ante lo nuevo, lo brillante y a estrenar, se impone lo usado, que a su vez es lo vivido, pequeños retazos de realidad puestos ante nuestros ojos, convertidos en obras de arte y en mudos testigos de nuestras vivencias cotidianas.

 

Mª del Mar Capel,

Conservadora del Museo Arqueológico de Úbeda.