Juan Ramón Manjón Pozas

CAUSALIDAD

            Desconocía tu obra, tu personalidad, y tus sentimientos, pero aún no conociendo puede que todo lo conozca, y es que en cualquier instante de la vida, sólo con dejarte mimar un solo minuto por el tan temido y desconocido silencio puedes llegar a descubrir que un momento de ese silencio o una noche oscura puede elevarte a una escala de sentimientos y experiencias en la que no teniendo nada se puede conseguir llegar al todo. Magníficamente lo expresaba San Juan de la Cruz cuando escribió el siguiente verso:

 

Para venir a gustarlo todo,

no quieras tener gusto en nada:

para venir a poseerlo todo,

no quieras poseer algo en nada;

para venir a serlo todo,

no quieras ser algo en nada;

cuando reparas en algo,

dejas de arrojarte al todo;

porque, para venir del todo en todo,

has de negarte del todo en todo

y cuando lo vengas del todo a tener,

has de tenerlo sin nada querer;

porque, si quieres tener algo en todo,

no tienes puro en Dios tu tesoro.”

 

            Con independencia de lo anterior, debo aprovechar la reflexión que me pediste para utilizar a mi favor esta ocasión que me brindas, ya que no puedo desaprovecharla para dejar clara una cuestión que no es otra que la de confirmar que mis principales reflexiones sobre cualquier aspecto de la vida van siempre centradas en un único punto de inflexión, que no es otro que mi mujer y mis hijas, y como una fase de tu obra ellas centran otra fase de la mía en la que mis sentimientos y mi razón de ser se centran en la CAUSALIDAD, porque no sería lo que soy sin ellas.

            Pues bien, tu obra y tu trayectoria artística, de la cual yo poco conocía, pero que creo que has conseguido resumir bastante bien en el correo que me enviaste, no son más que la consecución de una serie de circunstancias con las que has conseguido la evolución de un artista y que, como no puede ser de otra manera, se han materializado en textos, fotografías y exposiciones que no son más que la muestra de tu evolución.

            Seguramente en esa evolución hayas tenido que avanzar por un largo camino y ciertamente creo que no has llegado a la meta, pero que cuando lo consigas valorarás profundamente el viaje que algo o alguien te ha regalado:

 

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,

pide que tu camino sea largo,

rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrígones y al Cíclopes,

o al airado Poseidón nunca temas,

no hallarás tales seres en tu ruta

si alto es tu pensamiento y limpia

la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrígones ni a Cíclopes

ni al fiero Poseidón hallarás nunca,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no es tu alma quién ante ti los pone.

 

Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas de verano

en que con placer, felizmente,

arribes a bahías nunca vitas;

delante de los emporios de Fenicia,

y adquiere hermosas mercancías,

madreperla, y coral y ámbar y ébano,

perfumes delicioso y diversos,

cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;

visita muchas ciudades de Egipto

y con avidez aprende de sus labios.

 

Ten siempre a Ítaca en la memoria.

Llegar allí es tu meta.

Más no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años

y en tu vejez arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino,

sin esperar que Ítaca te enriquezca.

 

Ítaca te regaló un hermoso viaje.

Sin ellas el camino no hubieras emprendido.

Más ninguna otra cosa puede darte.

 

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.

Rico en saber y envida, como has vuelto,

Comprendes ya qué significan las Ítacas.

 Konstantino Kavafis (1911)

 

            Un abrazo, y por favor, que Dios siga alimentando el espíritu de quienes como tú, sois capaces de transmitir hasta a quines no somos capaces ni de oír.

 

 

Juan Ramón Manjón Pozas

Licenciado en Derecho

Departamento de Urbanismo del Excmo. Ayuntamiento de Úbeda