Juan Carlos Ramiro Rivas

25 AÑOS DE ENCUENTROS

            Hace 25 años que conozco a Ramón. Aunque ambos nacimos en Úbeda, y como él mismo dice “nacer en esta ciudad imprime carácter y voluntad”, no fue aquí sino en Sevilla donde tuvo lugar ese primer encuentro. Yo había comenzado la carrera de Arquitectura y unos conocidos me pusieron en contacto con tres estudiantes que llevaban ya algunos años allí. Resulta curioso comprobar como se pueden estrechar lazos cuando te hayas fuera de tu lugar, de aquel sitio al que pertenecemos. He de reconocer que desde el primer momento me llamó la atención. Mientras que sus compañeros me aconsejaban didácticamente sobre las materias y los profesores Ramón hablaba sobre Mondrian y el equilibrio compositivo en su obra, y de esta forma comprendí que los estudios de Arquitectura implicaban algo más que el mero quehacer cotidiano de la Escuela. Ramón es, sin duda, un arquitecto humanista, en unos tiempos en que este concepto se haya tan devaluado. No resulta extraño pues que su inquietud artística desborde el campo puramente profesional. Él es, como verdaderamente se define, un “creador de formas“.

            Desde entonces siguieron nuevos encuentros. Encuentros con su obra, muestra como señala de su “desarrollo personal, de su propia madurez existencial”, de manera que al final lo que encontrabas era a la persona, al ser humano que se haya tras el artista. En su obran no caben las etiquetas: arte povera, conceptual… Como acertadamente enunció Joseph Kosuth: “Desde Duchamp todo el arte es conceptual en sí mismo”. En su trabajo destaca explícitamente los componentes mentales del arte y de su percepción. Los objetos con los que trabaja, y más concretamente los relacionados con el campo de las construcción, como puntales de topógrafo, alambres o redondos de ferralla, descontextualizados de su funcionalidad, se presentan plenos de sinceridad y honestidad.

            De todos estos encuentros con su obra recuerdo especialmente uno. Se produjo hace un par de años con motivo de su exposición “Arqueología de Objetos” que se desarrolló en el Museo Arqueológico de Úbeda. Era una tarde plomiza, y en el Museo no había nadie, salvo el celador. La muestra se exhibía en las dos plantas del edificio pero me atrajo poderosamente la atención el montaje dispuesto en el patio central. Grandes plásticos colgaban de la galería superior cerrando el ámbito entre las columnas, y con un sentimiento casi religioso me introduje en él. Tuve en aquel momento una sensación de entrar a un espacio ceremonial, sacro. Ramón habla del “útero donde empieza a crearse la vida”. Salí verdaderamente conmovido. Ese encuentro no había sido tan sólo con la obra de un artista, había sido conmigo mismo. Y esta capacidad para provocar emociones es en definitiva el fin último del Arte.

 

Juan Carlos Ramiro Rivas

Arquitecto